En 2026, el recorrido de Cuerpo & Alma fue reconocido con el premio EOY Categoría Social, una distinción que pone en valor el liderazgo transformador y el impacto positivo de quienes impulsan proyectos con capacidad de generar cambios reales que entrega EY en nuestro país. En ese marco conversamos con Jorge De All, su fundador, obre los desafíos del acceso a la salud en Argentina, las experiencias que marcaron su vocación, el trabajo en territorio, el rol de los equipos de voluntarios y la importancia de construir, entre todos los sectores, un sistema de salud más equitativo para la Argentina.
-El acceso a la salud transforma realidades de manera inmediata. En su caso, ¿hubo alguna vivencia profesional o personal que haya marcado su compromiso para impulsar el nacimiento de Cuerpo & Alma?
Mi padre nació en un paraje rural del sur de Entre Rios. Era el séptimo de ocho hermanos. Su madre murió cuando tenía 5 años, y a partir de allí, fue vendedor ambulante para sostener parte de la familia hasta la juventud.
En ese contexto de adversidad extrema, conociendo el hambre de cerca, logró ser medalla de oro del colegio secundario en Buenos Aires y de la facultad de medicina de la UBA.
Fue uno de los pioneros en el desarrollo de la cirugía cardiovascular en nuestro país, pero nunca olvidó sus orígenes.
A su familia le transmitió esos mismos valores, bajo algunas frases de cabecera:
-La adversidad es la mejor escuela de vida.
-Genio: 1 % de inspiración y 99% de transpiración.
-Los pobres son mis compañeros de ruta.
-El dinero tiene función social.
-La medicina es la mejor profesión.
-La organización combina la atención médica directa (tanto general como especializada) con la educación para la salud en comunidades vulnerables. ¿Cuáles son hoy las principales líneas de trabajo o campañas en las que están focalizados?
Tenemos 6 programas de trabajo específicos en 4 regiones geográficas de nuestro país.
Las regiones son Chaco Impenetrable, Chaco sur con base en Charata, SDE norte con base en Monte Quemado, SDE con base en Añatuya.
El desarrollo de los programas y las diferentes especialidades tienen que ver con una estrategia de abordaje que contemple las patologías de mayor morbi-mortalidad local, haciendo foco en el eje materno infantil.
Para eso llevamos a terreno la gran mayoría de las especialidades médicas del ámbito clínico y quirúrgico.
Anualmente realizamos más de 25 mil consultas y más de 800 cirugías de diferentes niveles de complejidad, incluyendo cirugías de vesícula y vía biliar, hernias, amigdalectomias, cirugías oftalmologicas, urológicas, ginecológicas y traumatológicas.
Asimismo, trabajamos activamente frente a la problemática de la enfermedad de Chagas, que sigue siendo un grave problema de salud pública.
-Desde ese trabajo cotidiano en el territorio, ¿cuáles son hoy las necesidades o desafíos sanitarios que sienten más urgentes en las comunidades con las que trabajan?
Nuestro país tiene un grave problema de acceso al sistema de salud y de equidad en este tipo de regiones geográficas.
Distancias largas y caminos en malas condiciones generan grandes dificultades que se incrementan con las condiciones climáticas adversas.
Las cifras de los diferentes indicadores sanitarios muestran una gran heterogeneidad entre las jurisdicciones responsables de la atención sanitaria, que se observa en terreno.
Este es el contexto ante la necesidad cotidiana de sostener un equipo médico multidisciplinario entrenado que permita resolver adecuadamente la asistencia de este tipo de comunidades. Allí radica el principal desafío.
-Cuerpo & Alma se sostiene gracias al compromiso de profesionales de la salud y voluntarios. ¿Qué aprendizajes le deja este camino compartido y la coordinación de estos equipos?
Creo que la vida es un camino de aprendizaje, y el mejor aprendizaje tiene que ver con la capacidad de poder salir de nuestra zona de confort y desafiar nuestro ego.
La medicina, al igual que la vida, tiene el mismo desafío, pero con la complejidad de asumir una gran responsabilidad por la salud de otras personas. Para eso creo que nuestro rol consiste intentar que el centro de toda nuestra actividad sea el paciente y su familia en un entorno definido, en donde cada uno de los miembros del equipo de trabajo es un eslabón de una cadena de valor, y que debe mantenerse muy unido.
Allí, donde los recursos son muy escasos y los problemas de contexto son muy complejos, sabemos que la clave tiene que ver con el trabajo en equipo, en donde los grandes desafíos son humanos y requieren gran humildad.
-Quienes trabajan de cerca en contextos de vulnerabilidad suelen encontrar también grandes historias de resiliencia. ¿Qué cosas le siguen reafirmando que vale la pena sostener esta labor cotidiana?
Pienso que a nosotros nos tocó un momento histórico del país complejo, decadente en muchos sentidos, con grandes asimetrías que se expresan con claridad en indicadores sanitarios y educativos.
Según nuestro punto de vista, pensamos que es importante poder acercar oportunidades. Creemos que todos somos parte de una realidad que necesitamos modificar y que somos los protagonistas de este momento histórico.
Recibir el reconocimiento EOY en la categoría Social es una forma de validar un largo camino recorrido. Desde lo personal y lo institucional, ¿qué sentido cobra este premio en este momento de la organización?
Este es un premio que reafirma el camino, pero que a su vez, nos empuja a crecer y a escalar el trabajo en terreno, que nos exige más profesionalismo, más trabajo en equipo y más trabajo sinergico con otras organizaciones.
Pensamos que también nos obliga a pensar en nuevas formas de modificar la realidad y seguir desafiando el statu-quo.
-Tras tantos años de experiencia, ¿qué aspectos cree que todavía deberían mejorar en Argentina para facilitar el acceso a la salud y qué actores sienten que deberían involucrarse más activamente?
Pensamos que nos debemos un fuerte debate y autocrítica en cuanto a cómo está funcionando el sistema federal de salud, en donde cada jurisdicción tiene total autonomía, y en donde muchas veces se pierden sinergias entre los diferentes Sub sectores. Dada la magnitud del problema es imprescindible el trabajo conjunto y coordinado entre todos los actores del nivel nacional, provincial y municipal, y de los sectores públicos, privados y de la seguridad social de nuestro país.
















