martes 11, agosto 2026

Comunicamos sustentabilidad

Casas sin personas, personas sin casas y soluciones sin mitos

El debate alrededor del acceso a la vivienda suele estar cargado de mitos y prejuicios. El déficit habitacional en Argentina es estructural y, hoy por hoy, ni el Estado ni el mercado han logrado darle una respuesta.

Por Bárbara Bonelli, Directora Nacional de Hábitat para la Humanidad Argentina.

«La conversación alrededor del déficit habitacional siempre parece estar centrada alrededor de la construcción de vivienda nueva. Esta aparente solución atenta contra si misma por los costos directos e indirectos, como, por ejemplo, la necesidad de llevar servicios básicos a nuevos barrios, extendiendo la mancha urbana.

Por eso, es relevante pensar en llevar a las personas a la ciudad y no solo la ciudad a las personas. Solo en el sur de la Ciudad de Buenos Aires, hay 150 mil viviendas vacías. Este dato de CIPPEC, demuestra que existe un parque habitacional con acceso a servicios que podría volcarse al mercado. ¿Y por qué eso no sucede? Una casa vacía no es necesariamente un acto de indiferencia. Muchas veces es el resultado de decisiones racionales tomadas en contextos irracionales. Hay propietarios que no alquilan porque temen perder su patrimonio. Hay terrenos que permanecen improductivos porque las condiciones económicas invitan más a esperar que a desarrollar. Hay inmuebles abandonados porque resulta más sencillo -aunque más costoso- sostenerlos vacíos que ponerlos en circulación.

Esto no solo representa una oportunidad perdida para paliar el déficit habitacional de manera más eficiente, sino que también tiene un impacto urbano: esos inmuebles vacíos se convierten en vacíos urbanos, tramos oscuros e inseguros de la ciudad donde el deterioro avanza sin freno y proliferan plagas y riesgos sanitarios, que van desde el contagio de enfermedades como el dengue a la degradación edilicia.

Mientras tanto, del otro lado, tampoco encontramos únicamente una demanda insatisfecha. Encontramos trayectorias de vida suspendidas. Jóvenes que retrasan proyectos familiares porque no pueden independizarse. Trabajadores que destinan una parte cada vez más creciente de sus ingresos al alquiler. Familias que se alejan cada vez más de los centros urbanos hasta que el costo del transporte termina anulando cualquier ahorro impactando en la calidad de vida.

Pocas veces hablamos de la vivienda como una relación. Una relación entre
personas, confianza, expectativas, oportunidades y miedos. La paradoja no es, entonces, que existan viviendas desocupadas y personas sin vivienda. La verdadera paradoja es que, con esta ecuación, todos pierden. Desde Hábitat para la Humanidad Argentina encontramos una oportunidad de mercado para intervenir.

Las ciudades están llenas de recursos habitacionales subutilizados. No porque falten paredes, sino porque faltan puentes. Puentes de información, de confianza, de financiamiento y de gestión, entre quien tiene una propiedad que no encuentra destino y quien necesita un lugar para vivir, entre inmuebles deteriorados y familias que podrían habitarlos.

Tal vez la gran deuda de nuestras políticas urbanas sea haber pensado el problema habitacional como una escasez absoluta cuando, muchas veces, se parece más a un problema de desconexión.

En otros ámbitos de la vida hemos aprendido a preguntarnos cómo aprovechar mejor los recursos existentes. Hablamos de economía circular, de eficiencia energética, de reutilización. Sin embargo, cuando se trata de vivienda, seguimos aceptando enormes niveles de desperdicio. Metros cuadrados vacíos en ciudades donde miles de personas buscan dónde vivir. Infraestructura instalada que no cumple ninguna función social. Barrios consolidados que expulsan población mientras nuevos asentamientos informales, con enormes déficits aparecen cada vez más lejos, sin ningún tipo de planificación.

Frente a este desafío, desde Hábitat para la Humanidad Argentina decidimos
explorar una innovación que busca conectar ambas realidades: una inmobiliaria social capaz de generar vivienda asequible para quienes hoy no encuentran respuesta en el mercado tradicional, al tiempo que promueve la regeneración urbana a través de la recuperación de viviendas y espacios en desuso.

Hemos avanzado significativamente en el diseño del modelo y en la preparación de las pruebas piloto que nos permitirán validar sus principales hipótesis. No estamos presentando una solución terminada, sino construyendo evidencia para demostrar que es posible desarrollar una alternativa sostenible y escalable. El acceso a una vivienda adecuada requiere mucho más que buenas intenciones: exige nuevos modelos, nuevas alianzas y la decisión de animarse a innovar.»

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