miércoles 15, abril 2026

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Historias que navegan: mujeres que transforman la pesca y la náutica

En un sector altamente masculinizado distintas mujeres, apasionadas por la náutica, la vida en el río y la pesca, fueron rompiendo barreras para ganarse un lugar. Hoy, son referentes en el rubro y trabajan incansablemente para ampliar la comunidad.

El sector náutico, la pesca y la navegación han sido, históricamente, espacios dominados por los hombres o con una presencia casi única del sexo masculino. La mujer, en este escenario, tenía sólo un rol de acompañante, siempre secundario. Vale la pena recordar que en la antigüedad existía una superstición marinera, la cual sostenía que la presencia de mujeres a bordo de un barco “traía mala suerte” porque enfurecía a los dioses del mar, provocando tormentas o naufragios. Esta creencia, persistente durante siglos, se basaba en el miedo a “la distracción” de la tripulación y en considerar a la mujer como un “agente de inestabilidad” en alta mar.

Hoy el mundo cambió y las mujeres no sólo se involucran en la náutica; sino que ganan competencias, lideran negocios, navegan ríos y defienden el cuidado de la biodiversidad. Historias que Navegan es un documental, impulsado por Yamaha Motor, que relata en primera persona los testimonios de pescadoras, dueñas de embarcaciones y referentes de la náutica, que debieron romper con barreras, prejuicios y críticas para tener voz en un sector con una fuerte presencia de hombres. Las historias combinan familia, profesiones, desafíos personales, con el amor por la pesca y el río. Cada protagonista relata lo que significa para ellas estar arriba de un bote, pero también, los pormenores que tuvieron que superar.

Fuerza femenina en la pesca

La barra pesquera “Dolce Vitta” está conformada por más de 12 mujeres apasionadas por la pesca deportiva que viven, mayoritariamente, en Corrientes, provincia emblema en esta actividad, pero también hay algunas integrantes oriundas de Córdoba, Tandil y otros puntos del país, las cuales viajan recurrentemente a las competencias que se realizan en los distintos momentos del año. La Dolce Vitta ha sido la barra ganadora de la última competencia de la Pesca Nacional del Dorado, que se celebró en Paso de la Patria en el mes de agosto. En aquel momento, las otras barras compuestas en su mayoría por hombres dudaron de su triunfo: “No podían creen que un grupo de mujeres haya pescado el dorado más grande”, cuentan. Tienen su grupo de Whatsapp, charlan, se aconsejan; son amigas que la pesca las fue uniendo y crearon una comunidad. Para estas mujeres, la pesca es mucho más que una actividad deportiva: es encuentro, en conectar con la naturaleza, es generar vínculo, es parte de su vida y no podrían imaginarse otra realidad.

Soy la primera mujer de mi familia en dedicarme a la pesca” dice María José Correa (“Pelusa” para las chicas de la barra). “Fui una de las primeras mujeres que tuve el carnet de timonel acá en Paso de la Patria. Me dedico a ser guía de pesca, asique recibo constantemente personas de distintos puntos del país, pero también del exterior, que vienen a pescar”.

La “Dolce Vitta” es la primera barra pesquera, en Sudamérica, integrada en su totalidad por mujeres que tiene personería jurídica. Su base está en Paso de la Patria, Corrientes, ciudad emblema de la pesca del dorado. Andrea Aguirre es su fundadora, creadora y promotora, “un poquito de todo”, como dice ella. “Hoy la relación entre hombres y mujeres en el mundo de la pesca, en Argentina, es de 80% varones y un 20% mujeres”. Adrea cuenta que las barras pesqueras normalmente están formadas por hombres. Andrea relata que la creación de este grupo de mujeres surgió hace unos tres años. “Le dije a Marcela: salgamos a pescar, pero que seamos todas mujeres. Y de a poquito fuimos juntando chicas de distintos puntos que están solas pero que a su vez les interesa la pesca. Entonces nos pareció una buena manera de arrancar con la barra pesquera”.

Ella también cree que hay una nueva manera de entender la pesca y que las nuevas generaciones, tanto de hombres como mujeres, comprenden el concepto de pesca y devolución, que incluso los jóvenes tienen más conciencia que los adultos sobre esto. Marcela aspira que más mujeres se involucren en la pesca: “Tienen que venir, conocer lo que es pescar, estar ahí en la lancha es una buena juntada, con familia y amigas”. Mientras que Andrea sabe lo que se imagina para los próximos 10 años: “Ojalá de ese 20% lleguemos a 50. Para mí sería una meta importante. Acá estamos y no es menor nuestra presencia. Y de acá no nos vamos”.

La “Dolce Vittano es sólo pesca, competencia deportiva y diversión, las chicas también tienen muy en claro el cuidado que el río les exige, como así también, la protección de las especies acuáticas. Es así, que Natalia Kupervaser, bióloga investigadora, es otra integrante de la barra, quien heredó la pasión por la pesca de su padre. Su aporte es fundamental ya que le brinda al resto del equipo precisiones, información y datos a considerar al momento de embarcarse.

Natalia cuenta que “El río Paraná es uno de los ríos más grandes del mundo, tiene más de 300 especies y una dinámica muy compleja. Son muchos los factores que intervienen en los movimientos migratorios de los peces”. Ella lleva adelante investigaciones con el fin de obtener información que permita comenzar a entender un poco más de cómo son las dinámicas de los peces de agua dulce, con el fin de poder gestionar mejor los recursos y proponer actividades orientadas a la conservación. Actualmente, está desarrollando un proyecto de seguimiento del dorado que involucra a sectores de la pesca, gobierno, privado y universidades con el fin de lograr que la pesca deportiva sea una actividad sostenible.

Estar al frente de un negocio siempre es un desafío, en donde se deben afrontar distintas situaciones y adversidades. Si a esto le sumamos lo que tiene que transitar una mujer en un sector con preponderancia de hombres, como es la náutica, el reto es aún mayor. Carlina Massin es propietaria del concesionario Nautisima de Corrientes y referente en el norte argentino en la comercialización de embarcaciones y productos de marina. “En el año ’95 decidí, junto a mi papá, entrar en esta actividad. Primero me costó un poco porque era raro para mí, hasta que me interioricé y me comenzó a gustar. Hoy me encanta y logré estar bien posicionada en la náutica en general y en la provincia. Hoy estoy feliz”.

La ciudad de Paraná, en Entre Ríos, es otro punto de gran presencia pesquera y del rubro de marina, donde conviven pescadores, náuticos y propietarios de embarcaciones. Allí vive Ayelén Fontana, líder del concesionario Náutica Río Paraná, quien vende barcos y productos Yamaha hace mucho tiempo. Ella heredó el negocio de su padre, quien se retiró y la motivó a que se haga cargo del local. “Me costó mucho posicionarme frente a un rubro muy masculino, imponerme como mujer, pero bueno, lo pude lograr, me pude capacitar. Actualmente sigo capacitándome y perfeccionando. Bueno, hoy soy una referente en la náutica, pero llevó un tiempo ganarme ese lugar ya que los hombres no estaban del todo convencidos que los atienda y asesore una mujer”, cuenta Ayelén.

Su experiencia la sirvió para crecer y desarrollarse y está convencida que hay un cambio muy importante dentro de este rubro. “Hoy veo que hay muchas mujeres que deciden comprarse su primera embarcación, salir con sus amigas, de disfrutar del río, entonces me buscan para que las asesore y les enseñe mi experiencia”. Esto a Ayelén la motivó y aspira a seguir nutriendo esta comunidad.

Laura es una usuaria de lanchas y desde hace muchos años conoce a Ayelén por ir a su concesionario en busca de asesoramiento cuando quería comprar sus primeras embarcaciones. Ayelén siempre cuenta, que Laura fue la primera mujer en entrar sola al concesionario y que eso la impactó porque no era común de ver.

Laura vive en Paraná, pero tiene un espacio que era de su familia en un humedal paranaense: un lugar llamado Isla Puente, que cuenta con más de 100 hectáreas de longitud. “Entre mi papá y mi mamá, la nauta era mi mamá, ella lo fue llevando a él al agua. En aquel entonces navegaban en una canoa a vela en la laguna Satubar”, dice. Su pasión por la náutica fue de toda la vida y le llevó muchos años el crecimiento dentro de este rubro. Hoy tiene un carnet que le permite navegar en otros ríos por fuera del Río de La Plata, puede hacer un despacho o una embarcación importante. “Yo he aprendido y he cometido errores dentro del aprendizaje, he tenido aciertos y desaciertos, así es como una va evolucionando”, nos cuenta.

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