Las primeras versiones del yogur surgieron hace cerca de 10.000 años, cuando pueblos nómadas transportaban leche en bolsas hechas de tripa animal y ésta se agriaba y cuajaba, pudiendo ser conservada por más tiempo.
Milenios después, el yogur es un alimento recomendado para su consumo diario por el Ministerio de Salud de la Nación en las Guías Alimentarias para la Población Argentina por su elevada calidad nutricional, con múltiples beneficios para la salud, demostrados científicamente, y con constantes avances en su formulación.
“A partir de la investigación, se fueron reconociendo los beneficios inherentes del yogur, por su aporte de diferentes macro y micronutrientes, como proteínas, calcio, hierro, vitaminas y, en algunos casos, probióticos.
Sostuvo Vera Mandl, Licenciada en Nutrición, Gerenta del Área de Nutrición de Danone.
«Estos últimos son un verdadero diferencial porque aportan beneficios en la microbiota intestinal, cuyo impacto en la salud ha sido ampliamente demostrado.” Concluyó
Cada mejora en el producto representa diferentes desafíos. A partir de su compromiso por continuar desarrollando nuevas y mejores opciones para contribuir a llevar salud a las personas a través de la alimentación, Danone realizó un acuerdo de transferencia tecnológica con el CONICET para la incorporación de un probiótico 100% argentino.
Científicos del Centro de Referencia para Lactobacilos (CERELA-CONICET) de Tucumán lograron aislar la cepa probiótica Lactobacillus rhamnosus CRL 1505 que pertenece a la colección de cultivos de CERELA-CONICET y que demostró importantes beneficios en salud respiratoria y gastrointestinal, con una disminución significativa en la aparición de eventos infecciosos como catarro de vías aéreas superiores, anginas y diarreas agudas. Danone incorporó este probiótico en su receta de yogur sabor natural sin azúcar y bebible sabor frutilla.
“La funcionalidad probiótica de la tecnología, comprobada mediante estudios clínicos, es la capacidad para estimular el sistema inmunológico del hospedador a través de complejos mecanismos, con el consecuente aumento de la respuesta inmune y su eficiencia para afrontar o prevenir infecciones respiratorias e intestinales provocadas por virus o bacterias”
Explicó María Pía Taranto, responsable técnica del desarrollo de la tecnología e investigadora del CONICET en el CERELA.
El yogur es un alimento de alto valor nutricional que incluye proteínas de alta calidad y ácidos grasos, aporta calcio y micronutrientes como potasio, zinc, fósforo, magnesio, yodo, vitaminas A, B2, B5, B12 y D. La ingesta de calcio y vitamina D es deficitaria en nuestro país, aunque esto podría revertirse consumiendo tres porciones de lácteos al día (leche, yogur y queso), tal como lo recomiendan las Guías Alimentarias para la Población Argentina.
Además, es sumamente versátil: puede formar parte de un desayuno nutritivo; es un aliado para mejorar el aporte nutricional en las meriendas, en reemplazo de otras opciones de baja calidad nutricional como galletitas, alfajores u otros snacks, y también puede incorporarse como ingrediente para la elaboración de ensaladas, postres y otras preparaciones, y así contribuir, por su textura y sabor, a que niños y adolescentes incorporen alimentos que habitualmente no ingieren de otra manera.












