miércoles 6, mayo 2026

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Créditos y compensaciones de carbono en los estados financieros y su correcta contabilización

Una publicación de Deloitte analiza cómo deben registrarse estos instrumentos y por qué su tratamiento resulta clave para reflejar con mayor precisión el desempeño ambiental de las organizaciones.

En un contexto en el que las organizaciones avanzan en sus compromisos climáticos, la forma en que se registran los créditos y compensaciones de carbono ocupa un lugar central en la agenda financiera.

Una nueva publicación de Deloitte, en el marco de su serie Contabilidad para la sostenibilidad, analiza cómo estos instrumentos deben reflejarse en los estados financieros y qué implicancias tienen para la transparencia de las empresas.

El punto de partida es claro, los créditos y las compensaciones de carbono pueden representar activos o pasivos relevantes. Por lo tanto, su correcta contabilización resulta clave para reflejar con precisión tanto la situación financiera como los avances en materia ambiental. Sin ese marco, los reportes pueden ofrecer una visión incompleta del desempeño real de las organizaciones.

Un mercado en expansión, con lógicas distintas

El análisis pone el foco en una distinción central: no es lo mismo hablar de créditos de carbono que de compensaciones.

Mientras que los créditos se utilizan principalmente en mercados regulados —donde las empresas necesitan derechos de emisión para operar—, las compensaciones suelen formar parte de estrategias voluntarias para neutralizar la huella de carbono a través de proyectos ambientales.

Ambos instrumentos, sin embargo, comparten una base común. Los dos representan reducciones o eliminaciones de emisiones de gases de efecto invernadero, y se integran en un sistema donde participan desarrolladores de proyectos, intermediarios y usuarios finales.

En este esquema, los créditos pueden comprarse, venderse, comercializarse o retirarse, y cada una de estas acciones tiene implicancias contables específicas.

El rol de la contabilidad en la agenda climática

Más allá de la dinámica del mercado, el informe introduce un punto que gana peso en la conversación global y es que la sostenibilidad también se juega en cómo se mide.

Aunque no existe una norma contable única para estos instrumentos, las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) ofrecen lineamientos para su tratamiento. Dependiendo del rol de la organización, los créditos y compensaciones pueden registrarse como activos intangibles, inventarios o incluso dar lugar a provisiones asociadas a obligaciones de compensación de emisiones.

Esto implica que una misma herramienta —como un crédito de carbono— puede tener tratamientos distintos según si la empresa lo genera, lo comercializa o lo utiliza para compensar sus emisiones.

Transparencia y comparabilidad en el centro

El abordaje contable no es solo una cuestión técnica. Según el análisis, impacta directamente en la calidad de la información que reciben los grupos de interés.

Una contabilización adecuada permite mejorar la comparabilidad entre organizaciones, fortalecer la credibilidad de los reportes y dar una visión más completa de cómo las empresas están gestionando sus compromisos climáticos.

En este marco, la serie Contabilidad para la sostenibilidad busca justamente poner en discusión cómo las nuevas prácticas ambientales están transformando los criterios tradicionales de información financiera, en un escenario donde la frontera entre desempeño económico y desempeño ambiental es cada vez más difusa.

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