Cada 26 de enero se conmemora el Día Mundial de la Educación Ambiental, una fecha que invita a reflexionar sobre la necesidad de cuidar el ambiente y de promover una participación activa frente a los desafíos ambientales actuales.
La efeméride se origina en los debates internacionales impulsados a partir de la Conferencia de Estocolmo de 1972 y la posterior Carta de Belgrado, que sentaron las bases de la educación ambiental como una herramienta clave para el desarrollo sostenible.
De acuerdo con la UNESCO, la educación ambiental es un proceso participativo orientado a comprender las problemáticas ambientales —tanto locales como globales— y la relación entre el entorno natural y las actividades humanas, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las generaciones presentes y futuras.
En la Argentina, este enfoque cuenta con un respaldo normativo claro. La Constitución Nacional, la Ley de Educación Nacional y la Ley General del Ambiente reconocen a la educación ambiental como un instrumento fundamental para la política y la gestión ambiental, y para el ejercicio de una ciudadanía responsable.
Concientizar hoy para transformar el presente y resguardar el mañana es el eje que atraviesa esta jornada, que refuerza la necesidad de fortalecer la educación ambiental en todos los niveles.
Educación ambiental desde la primera infancia
Desde el ámbito empresarial, algunas organizaciones vienen incorporando la educación ambiental como parte de su enfoque de sustentabilidad y de su vínculo con las comunidades.
En el caso de Grupo Arcor, la educación para el desarrollo sostenible ocupa un lugar central, con especial énfasis en la primera infancia y el sistema educativo. En ese marco, Mónica Camisasso, Gerente de Impacto Social, destacó el valor de impulsar iniciativas que fortalezcan la educación ambiental desde edades tempranas y en articulación con las comunidades.
A través del Premio Mi Patio es el Mundo, una iniciativa regional impulsada por Fundación Arcor junto a organizaciones de distintos países de América Latina, se reconocen desde 2018 buenas prácticas de Educación para el Desarrollo Sostenible implementadas por instituciones de atención y educación de la primera infancia. La convocatoria está dirigida a jardines, escuelas y centros comunitarios que trabajan con niñas y niños de 0 a 8 años, priorizando proyectos que abordan la sostenibilidad desde lo cotidiano y en vínculo con su comunidad.
El crecimiento del certamen da cuenta del interés por este tipo de propuestas. Durante 2025 se recibieron 268 experiencias. Cada proyecto premiado refleja la importancia de generar espacios educativos que promuevan el juego, la exploración y la participación desde la primera infancia.

Educación ambiental aplicada e innovación
Otra de las miradas que se suma a este abordaje es la de Mastellone Hnos., que desarrolla programas educativos orientados a la concientización ambiental y la promoción de hábitos responsables. Durante 2025, la compañía llevó adelante Eco Talleres sobre reciclado, reutilización y cuidado del ambiente en distintas localidades del país, alcanzando a estudiantes, docentes y familias.
Estas instancias no solo abordan los desafíos ambientales actuales, sino que también permiten conocer las acciones que la empresa implementa para reducir su impacto ambiental, como la mejora continua de envases y la gestión de residuos en sus plantas industriales. En la misma línea, la realización del primer Hackathon Sustentable reunió a estudiantes de escuelas técnicas y agrotécnicas de distintas provincias, promoviendo la innovación, el pensamiento crítico y el desarrollo de proyectos vinculados a la economía circular.
La educación ambiental como pilar de la gestión
En el caso de Eco Aguas y Bebidas Saludables, la educación ambiental se concibe como uno de los pilares estructurales de su estrategia de sustentabilidad. Desde la compañía, Sol Rodrigo, Gerente de Sustentabilidad y Comunicación Corporativa, explicó que el agua es el corazón del negocio y que esa condición implica una responsabilidad que trasciende la eficiencia operativa, vinculada a la generación de conciencia, conocimiento y compromiso en torno a un recurso vital.
La educación ambiental atraviesa de manera transversal sus políticas internas y su trabajo con las comunidades donde opera, tanto en Tunuyán, Mendoza, como en Moreno, provincia de Buenos Aires. Hacia adentro, es una herramienta clave para consolidar una cultura organizacional alineada con los compromisos en agua, clima y neutralidad plástica. Hacia afuera, constituye la base de las iniciativas territoriales, con un fuerte énfasis en la articulación con municipios, instituciones educativas, organizaciones sociales y actores locales.
Las acciones se estructuran en torno a dos ejes: el cuidado del agua y la gestión responsable de los residuos, con foco en la economía circular. Entre los proyectos destacados se encuentra Manos Verdes, orientado a la formación ambiental de la comunidad y al saneamiento del Arroyo Las Catonas; el Eco Tour, que propone recorridos educativos por la planta de Eco de los Andes; y Tunuyán Verde, un programa que desde hace más de una década promueve la circularidad del PET a través de la educación ambiental en escuelas.

Educación ambiental, industria y cambio cultural
Desde el sector industrial, la educación ambiental también se consolida como una herramienta clave para acompañar procesos de transformación cultural y productiva.
En Toyota Argentina, la educación ambiental ocupa un lugar central dentro de su estrategia de sustentabilidad y de su forma de gestionar el negocio. Desde la compañía señalan que no se trata solo de cumplir objetivos ambientales, sino de impulsar un cambio cultural que permita cuidar el ambiente en cada decisión, en línea con su filosofía de mejora continua.
En ese camino, la educación ambiental es clave para transformar el compromiso en acción, promoviendo prácticas responsables vinculadas al uso de los recursos, la gestión de residuos, la energía, el agua y la economía circular.
Desde una mirada que trasciende el ámbito interno, la empresa también asume el desafío de contribuir a la educación ambiental de la comunidad. En ese marco, su Reserva Natural ubicada en el predio de Zárate funciona como un espacio de conservación de la biodiversidad y como aula abierta para escuelas, docentes y organizaciones, ampliando el alcance de las iniciativas educativas y su impacto territorial.
Un compromiso compartido
En el Día Mundial de la Educación Ambiental, estas experiencias ponen de manifiesto que la educación es una herramienta indispensable para impulsar transformaciones reales y sostenidas en el tiempo. Gobiernos, empresas y comunidades tienen un rol indelegable en la construcción de una ciudadanía ambiental activa, capaz de enfrentar los desafíos actuales con una mirada de largo plazo.
Fortalecer y ampliar la educación ambiental no es solo una necesidad urgente, sino también una oportunidad compartida para repensar la forma en que producimos, consumimos y habitamos el planeta.








