viernes 30, enero 2026

Comunicamos sustentabilidad

Del residuo al insumo en el avance de los plásticos reciclados en la construcción

Aplicaciones con material reciclado, ecodiseño y trazabilidad empiezan a ganar espacio en el avance hacia una arquitectura más eficiente y sostenible.

Los avances en materiales están redefiniendo numerosas industrias, entre ellas, la construcción. En esa transición, los plásticos -proveedores clave del sector- también están innovando con aplicaciones sustentables a través del reciclado. Desde cañerías y paneles, hasta techos y revestimientos, este material, al ser recuperado, se convierte en un insumo en obras que priorizan la eficiencia energética, el ecodiseño, el bajo impacto ambiental y menores costos de mantenimiento.

Hoy en nuestro país se fabrican ladrillos, tejas, maderas plásticas, paneles y aislantes producidos a partir de residuos recuperados. Estos productos combinan reciclado con tecnología industrial y ofrecen resistencia, bajo mantenimiento y buen desempeño térmico e hídrico.

En este proceso, distintas organizaciones y actores del sector vienen colaborando con herramientas técnicas, capacitaciones y certificaciones que ayudan a que estos materiales lleguen a la obra con estándares de calidad y trazabilidad. Su contribución permite fortalecer la cadena del reciclaje, que hoy genera más de 50.000 empleos, y avanzar en la reducción de emisiones: solo en 2023, la recuperación de plásticos evitó la liberación de 482.000 toneladas de CO₂.

«Los productos y nuevas aplicaciones con plásticos reciclados son una realidad que está en evolución en la construcción. Vemos una industria que los integra cumpliendo normas de calidad y estándares del sector.»

Afirma Verónica Ramos, Directora Ejecutiva de Ecoplas.

La innovación en este campo se apoya en el ecodiseño: productos pensados para durar, optimizar recursos y reutilizar materiales que antes eran descartados. Esta lógica acompaña un cambio de hábitos más amplio, donde la separación en origen, la educación ambiental y la recolección diferenciada permiten que cada residuo plástico vuelva a convertirse en materia prima.

Los ladrillos plásticos, por caso, ofrecen alta resistencia, nula absorción de humedad y buen desempeño térmico, además de permitir el ensamble modular y en seco, reduciendo tiempos y desperdicios de obra. Desde el punto de vista ambiental y productivo, su aporte es significativo, ya que para fabricar un ladrillo se requiere aproximadamente un balde o unas 330 tapitas de gaseosa, y con unas 4,5 toneladas de plástico recuperado puede edificarse una vivienda de 60 metros cuadrados.

En este camino, la certificación INTI–Ecoplas de contenido reciclado se consolida como una herramienta clave para garantizar trazabilidad y transparencia en la industria. Al verificar el porcentaje de material reciclado en cada producto —con un sello y código QR que informan sus beneficios ambientales—, este estándar impulsa la competitividad de los fabricantes nacionales y los alinea con las mejores prácticas globales. Así, el país avanza hacia una construcción sustentable medible, certificable y con valor exportable.

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